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Julia de Burgos - Puerto Rico 1914-1953 Yo fui la más Callada Yo fui la más callada de todas las que hicieron el viaje hasta tu puerto. No me anunciaron lúbricas ceremonias sociales, ni las sordas campanas de ancestrales reflejos; mi ruta era la música salvaje de los pájaros que soltaba a los aires mi bondad en revuelo. No me cargaron buques pesados de opulencia, ni alfombras orientales apoyaron mi cuerpo; encima de los buques mi rostro aparecía silbando en la redonda sencillez de los vientos. No pesé la armonía de ambiciones triviales que prometía tu mano colmada de destellos: sólo pesé en el suelo de mi espíritu ágil el trágico abandono que ocultaba tu gesto. Tu dualidad perenne la marcó mi sed ávida. Te parecías al mar, resonante y discreto. Sobre ti fui pasando mis horarios perdidos. Sobre mi tú seguiste como el sol en los pétalos. Y caminé en la brisa de tu dolor caído con la tristeza ingenua de saberme en lo cierto: tu vida era un profundo batir de inquietas fuentes en inmenso río blanco corriendo hacia el desierto «»«»«»«»«»«»«»«» El Rival de mi Rio Yo te fui contemplando desde la carne al alma, y me sentí culpable de un extraño delito que me subía a los ojos en chispeantes miradas, y se rompía en mi rostro en rubor infinito. De pronto fue tornándose en pájaro mi boca, y un sentimiento cósmico inundó mis sentidos; me escondí en el secreto que estalló en tus pupilas, y adiviné en tu rostro al rival de mi río. ¡Río Grande de Loíza!... Alárgate en su vida. ¡Río Grande de Loíza!... Alárgate en su espíritu, a ver si te descubres en la flor de su alma, o en el sol de sus ojos te contemplas tu mismo. El tiene en sus caricias el gesto de tu abrazo, y en sus palabras cuelgan rumores parecidos al lenguaje que llevas en tu boca de agua desde el más quieto charco al más agreste risco. Tú me besaste un día despertándome el alma; él también me ha besado con un beso tan límpido, que no se allá en mi espíritu si posar extasiada en el beso del hombre o en el beso del río. ¡Quién sabe si al vestirme con mi traje de carne, y al sentirte enroscado a mi anhelo más intimo, surgiste a mi presencia en el río de sus ojos, para entregarte, humano, y sentirte más mío! ¡Quién sabe si al bajarte del lomo de la tierra para besarme toda en un loco delirio, te humanizaste en su alma, y brotaste en corrientes que una a una en mi tierra de emoción hizo nido! ¡Oh rival de mi río!... ¿De dónde me llegaste? ¿En algún país remoto te bañaste conmigo mientras en otra playa, con alguna doncella se entregaba en amores mi voluptuoso río? ¿Me sorprendiste acaso en algún aguacero violando claridades y callando suspiros, portavoz ambulante de una raza de agua que me subió a las venas en un beso del río? ¡Río Grande de Loíza!... Yo lo fui contemplando desde la carne al alma: ese fue mi delito. Un sentimiento cósmico estremeció mi vida, y me llego el amor... tu rival presentido. Home | Poemas | Reflexiones | Recetas | Color del Amor Nuestras Lagrimas | Colorea-Para Niños | Potpourri y Recursos Subscribirse | Loteria | Navidad Copyright - Disclaimer- Legal - Privacy Copyright©2002-2012 Derechos Reservados www.sarakali.com- All Rights Reserved El uso de este sitio web implica la aceptación de los Términos y Condiciones Copyright-Library of Congress *Best viewed with a resolution of 1024x768 - Explorer 8 |
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